El jubilado
por Mario Benedetti
El torturador
ya retirado
se sienta frente al mar
en los atardeceres
la gaviota planea
y a él le molesta un poco
una libertad
tan arbitraria
hay dos o tres barcos
que ocupan todo
el horizonte
quiere decir adiós
a esos que parten
pero de pronto
no sabe bien por qué
su mano
es
un muñón
