Víspera precoz de tus olvidos

Disoluta Diosa se los afanes cuestionables
penetra tu mirar
el valle de miedo en mis ojos
mientras tus vicios se empuñan en mi vientre
como reto calculado sin sentido
No sé tu nombre ni tu remitente perdido
y una historia casi verso se enhebra en la ventana
aullando gritos que se eluden en los sueños.
Confrontaste con tu testa
lo inmoral de lo fingido
a así se abrió la puerta
al mar de mis delirios.
Al marcharte dejaste una sonrisa
desmayándose en mis dedos
que hoy recorren el enigma que me escondes
y de repente
yo
esfinge
yo
esperando tu respuesta
vuelta Diosa
una disoluta Diosa de afanes cuestionables
penetra mi mirar
el precipicio hecho terror en tu horizonte
mientras mis vicios degustan tus néctares tempranos.
No sabes mi apellido ni mi crónica perdida
y se aferra una ventosa a tus entrañas
como víspera precoz de tus olvidos.
Confronté con mis besos
lo fugaz de lo temido
y así quedaste inquieta
diuturna mi presencia en tu partida.
Disoluta Diosa de los afanes cuestionables
afánate impredecible en mi elemento
imprégnate volcán sobre mi tierra
no dudes
no dudes.
afánate
afáname.

©1998 Batiborrillo

Sonámbula

Cerré los ojos.

Buscaba creer nuevamente en el amor,

creerme la película,

revolcarme feliz en el enganche romántico del apego.

Zalamera entonaste sortilegios.

Abrí los ojos.

Te vi en la tesitura de la palabra

en la lucha diaria y monótona

braseabas con ritmo fogoso

amasando una madeja de misterio.

Te oí clamando espera,

las pruebas del fracaso en tus rodillas,

la evidencia del furor en tu aliento.

En un instante todo se hizo claro

silencios y temores se fueron al diablo

probé tu piel y tu rito accidentado.

Quise más.

Fue entonces cuando desperté,

estaba húmeda aún

la arena en mis rodillas.

Sin palabras

… palabras sobre papel pentagramado
no te fíes mucho de lo que dicen
me encontrarás en  cada cosa que he callado.
Jorge Drexler
– Soledad

Sin palabras

Me atacó el torbellino.
El verde inundándome el consiente,
hizo estragos guturales.
Verde ajeno hecho verde mío en mis ojos.
Mi boca ya no articula fonemas
ni interjecciones primitivas.

Los dígitos, imprudentes,
escriben consonantes velares,
insisten en repetir sonidos africados
en el papel,
pulpa comprimida llena de líquidas vibrantes
todo ficción y silencio.

la distancia me aconseja
como celestina recelosa y metiche
–no escribas, cuántas culatas rotas,
cuántos tiros que salen equívocos–
pero no escucho.
tampoco escuché a mi madre
cuando me habló del pecado.

Sé que no tengo nada que decir e insisto,
abro la boca pero ahora ella solo quiere besarle.
La lengua se resiste.
Balbuceo, creo que pidiendo otra oportunidad.

Ya fui espuma y baba,
ya fui lodo y mugre,
jamás me conociste
jamás te llegue a enseñar los sortilegios
no descubrí tierras prometidas,
fuentes, faros ni grutas.
Es un misterio
todo lo que permanece en el silencio.
Yo sin palabras
y tú intentando interpretar lo que escribo.

Un caos de letras

Un caos de letras

Demasiado fuerte 3

No tengo conversaciones contigo.
Si me mareas,
te mareo con mi sexo para espantar tus palabras.
No tengo conversaciones en la cama,
ni antes ni después
no mezclo dinga con mandinga,
vino con cerveza
o el corazón con la piel.

Mis versos son disfraz y autoretrato engañoso.
No digo bien por donde vengo
ni adonde atisbo la luz.
Rebelde en mis dominios, sigilo tu nombre
para que corras y volverte espuma,
efímera y volátil.
Me presencio y regreso presurosa al silencio.
Me albergo en las sombras
con el único amor que te incluye.