Fragmentos, La voz a ti debida, Razón de amor

La voz a ti debida
por Pedro Salinas

versos 2191-2219

No quiero que te vayas,
dolor, última forma
de amar. Me estoy sintiendo
vivir cuando me dueles
no en ti, ni aquí, más lejos:
en la tierra, en el año
de donde vienes tú,
en el amor con ella
y todo lo que fue.
En esa realidad
hundida que se niega
a sí misma y se empeña
en que nunca ha existido,
que sólo fue un pretexto
mío para vivir.
Si tú no me quedaras,
dolor, irrefutable,
yo me lo creería;
pero me quedas tú.
Tu verdad me asegura
que nada fue mentira.
Y mientras yo te sienta,
tú me serás, dolor,
la prueba de otra vida
en que no me dolías.
La gran prueba, a lo lejos,
de que existió, que existe,
de que me quiso, sí,
de que aun la estoy queriendo.

La voz a ti debida
por Pedro Salinas

versos 2431-2441

¿Las oyes cómo piden realidades,
ellas, desmeneladas, fieras,
ellas, las sombras que los dos forjamos
en este inmenso lecho de distancias?
Cansadas ya de infinidad, de tiempo
sin medida, de anónimo, heridas
por una gran nostalgia de materia.
No pueden
vivir así ya más: están al borde
del morir de las sombras, que es la nada.

Razón de amor
por Pedro Salinas

versos 54-56

¿Seras, amor,
un largo adiós que no se acaba?

versos 121-128 (sobre la salvación)

Y que aunque su hecho mismo se nos niegue
–el arribo a las costas celestiales,
paraíso sin lugar, isla sin mapa,
donde viven felices los salvados–,
nos llenará la vida
este puro volar sin hora quieta,
este vivir buscándola:
y es ya la salvación querer salvarnos.

versos 503-538

A veces un no niega
más de lo que quería, se hace múltiple.
Se dice “no, no iré”
y se destejen infinitas tramas
tejidas por los síes lentamente,
se niegan las promesas que no nos hizo nadie
sino nosotros mismos, al oído.
Cada minuto breve rehusado
–¿eran quince, eran treinta?–
se dilata en sinfines, se hace siglos,
y un “no, esta noche no”
puede negar la eternidad de noches,
la pura eternidad.
¡Qué difícil saber adónde hiere
un no! Inocentemente
sale de labios puros un no puro;
sin mancha, ni querencia
de herir, va por el aire.
Pero el aire está lleno
de esperanzas en vuelo, las encuentra
y las traspasa por las alas tiernas
su inmensa fuerza ciega, sin querer,
y las deja sin vida y va a clavarse
en ese techo azul que nos pintamos
y abre una grieta allí.
O allí rebota
y su herir acerado
vuelve camino atrás y le desgarra
el pecho al mismo pecho que lo dijo.
Un no da miedo. Hay que dejarlo siempre
al borde de los labios y dudarlo.
O decirlo tan suavemente
que le llegue
al que no lo esperaba
con un sonar de “sí”,
aunque no dijo sí quien lo decía.

Benedetti una vez más

Entre siempre y jamás
por Mario Benedetti

“zwischen Immer und Nie” -Paul Celan

Entre siempre y jamás
el rumbo el mundo oscilan
y ya que amor y odio
nos vuelven categóricos
pongamos etiquetas
de rutina y tanteo

-jamás volveré a verte
-unidos para siempre
-no morirán jamás
-siempre y cuando me admitan
-jamás de los jamases
-(y hasta la fe dialéctica
de) por siempre jamás
-etcétera, etcétera

de acuerdo
pero en tanto
que un siempre abre futuro
y un jamás se hace abismo
mi siempre puede ser
jamás de tantos otros

siempre es una meseta
con borde con final
jamás es una oscura
caverna de imposibles
y sin embargo a veces
nos ayuda un indicio

que cada siempre lleva
su hueso de jamás
que los jamases
tienen arrebatos de siempres

así
incansablemente
insobornablemente
entre siempre y jamás
fluye la vida insomne
pasan los grandes ojos
abiertos de la vida

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Últimas golondrinas
por Mario Benedetti

Sabes
gustavo adolfo
en cualquier año de éstos
ya no van a volver
las golondrinas
ni aun las pertinaces
las del balcón
las tuyas

es lógico
están hartas
de tanto y tanto alarde
migratorio
de tanto y tanto cruce
sobre mar y retórica
y pretextos
y alcores

su tiempo ya pasó
lo reconocen
y a la mitad de su ida
o de su vuelta
oscuras
cursilíneas
tiernitas de alas largas
se dejarán caer
como buscando
cada una su ola
terminal

Natalicio de Benedetti

Un día como ayer el querido poeta Mario Benedetti hubiese cumplido 90 años. He aquí unos poemas escogidos.

AHORA TODO ESTA CLARO

Cuando el presidente carter
se preocupa tanto
por los derechos
humanos
parece evidente que en ese caso
derecho
no significa facultad
o atributo
o libre albedrío
sino diestro
o antizurdo
o flanco opuesto al corazón
lado derecho en fin

en consecuencia
¿no sería hora
de que iniciáramos
una amplia campaña internacional
por los izquierdos humanos?

CANTERA DE PRÓJIMOS

Es cierto / si estás solo llegarás fácilmente
al desparpajo contigo mismo / así
no habrá obsecuencias ni iras sagradas
que te expulsen de la sinceridad

la soledad tiene sus pústulas y su encanto
pero suele ser un espectáculo procaz
sobre todo porque carece de espectadores
y los espejos la invaden sin motivo

atención por favor afirmate en tus huesos
en tus recuerdos mejores y peores
siempre es válido para entender el dolor
y reducirlo a su uña de miedo

estar sin nadie es un desorden blanco
un malogro del fueguito privado
hay que aprender que no todo es dulzura
y que el fiel de la angustia no sirve

la soledad te ayuda únicamente
si la vas a colmar de ecos necesarios
de nostalgias tangibles / solo así
podrá llegar a ser tu cantera de prójimos

La voz a ti debida, frag. 2

Por Pedro Salinas
versos 127 al 163

HA sido, ocurrió, es verdad.
Fue en un día, fue una fecha
que le marca tiempo al tiempo.
Fue en un lugar que yo veo.
Sus pies pisaban el suelo
este que todos pisamos.
Su traje
se parecía a esos otros
que llevan otras mujeres.
Su reló
destejía calendarios,
sin olvidarse una hora :
como cuentan los demás.

Y aquello que ella me dijo
fue en un idioma del mundo
con gramática e historia.
Tan de verdad
que parecía mentira.

No.
Tengo que vivirlo dentro,
me lo tengo que soñar.
Quitar el color, el número,
el aliento todo fuego,
con que me quemó al decírmelo.
Convertir todo en acaso,
en azar puro, soñandolo.

Y así, cuando se desdiga
de lo que entonces me dijo,
no me morderá el dolor
de haber perdido una dicha
que yo tuve entre mis brazos,
igual que se tiene un cuerpo.
Creeré que fue soñado.
Que aquello, tan de verdad,
no tuvo cuerpo, ni nombre.
Que pierdo
una sombra, un sueño más.

La voz a ti debida, frag. 1

Por Pedro Salinas
versos 37 al 77

No, no dejéis cerradas
las puertas de la noche,
del viento, del relámpago,
la de lo nunca visto.
Que estén abiertas siempre
ellas, las conocidas.
Y todas, las incógnitas,
las que dan
a los largos caminos
por trazar, en el aire,
a las rutas que están
buscándose su paso
con voluntad oscura
y aún no lo han encontrado
en puntos cardinales.
Poned señales altas,
maravillas, luceros;
que se vea muy bien
que es aquí, que está todo
queriendo recibirla.
Porque puede venir.
Hoy o mañana, o dentro
de mil años, o el día
penúltimo del mundo.
Y todo
tiene que estar tan llano
como la larga espera.

Aunque sé que es inútil.
Que es juego mío, todo,
el esperarla así
como a soplo o a brisa,
temiendo que tropiece.
Porque cuando ella venga
desatada, implacable,
para llegar a mí,
murallas, nombres, tiempos,
se quebrarían todos,
deshechos, traspasados
irresistiblemente
por el gran vendaval
de su amor, ya presencia.