Casi a ciegas

Quizás así se debe entrar al amor y al cine. Quizás solo con el mínimo de información es que las sutilezas de una historia no se ahogan en lo conocido o en lo anticipado. Confieso mi empeño en alejarme de las críticas que como un cliff note arruinan la sorpresa de un filme. Así entré ayer, casi a ciegas, a tres de las cuatro películas del primer día de la muestra del Puerto Rico Queer Filmfest.

A las dos comencé la degustación con El último verano de la boyita, de la directora Julia Solomonoff. En este filme de Argentina se muestran personajes pre-adolescentes con los que la directora maneja el tema de la identidad de género y la intersexualidad dentro de un marco de referencia temática de la familia latinoamericana y el machismo. Este drama se desarrolla con el sosiego rítmico característico del cine argentino que le concede al espectador familiarizarse con los personajes por una parte y sumergirse en la fotografía estilizada que nos ofrece Solomonoff. Los protagonistas Jorgelina y Mario crecen y se nos crecen en la pantalla con puntuales actuaciones que coinciden con el tono relajado y casi estoico del guión. Próxima presentación, lunes 15 de noviembre a las 7:00 pm.

El segundo largometraje de la tarde, Spider Lillies, dirigida por Zero Chou. Es un drama morboso y a la vez infantilizado, quizás porque se sumerge cíclicamente en los recuerdos de la infancia y adolescencia de las dos protagonistas, Jade y Takeko. Cada una de ellas resuelve tratar sus recuerdos de manera diferente, lo que redunda en el conflicto principal de la cinta, el recuerdo salva y a la vez condena. Otros elementos de la trama abonan a la ambientación y caracterización de los personajes dándole al público un una construcción no linear de estas dos jóvenes. Tanto las protagonistas como los personajes secundarios comparten algún componente de raridad o “quirckiness” que supera lo queer como el eje de identidad y sugiere una lectura alternativa a la gastada aceptación de la identidad sexual ante la presión de la sociedad. Ellas están llamadas a enfrentar sus propias limitaciones de carácter e historia personal dentro de una historia particularmente inusual. De ritmo a la vez lento y accidentado, es un filme que toca el tema del enamoramiento precoz, la culpa y la autogestión con que sobreviven las dos mujeres. Esta película no se volverá a presentar en la cartelera del festival.

El tercer largometraje es uno de los platos fuertes del festival, El Cónsul de Sodoma, del director y guionista Sigfrid Monleón. Me reservo el comentario para someterlo a ustedes con más calma, no sin antes exhortarles a que no dejen de ir a ver esta magnífica película, que no se la pierdan. Próxima presentación, sábado 13 de noviembre a las 7:00 pm.

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