Loco amor

Era verano del 87 y permanecía en Mayaguez tomando una clase de matemática finita mientras lidiaba con mi primer año de salir del closet. Yo vivía en la calle de Diego en un apartamento espacioso de dos cuartos que compartía con una jamona super nerd, una estudiante de enfermería más nerd todavía y Celena.  Las nerd dormían en el otro cuarto y como era verano y Celena no estaba, Leyda le había rentado su cama en nuestro cuarto. Leyda era mayor que yo, tenía amigas y amigos gay y disfrutábamos mucho de reír camino a Leguizamo y dando vueltas por Miradero en el carro. Cuando le dije que era lesbiana no le importó, no cambió nuestra amistad en nada y seguimos gozando de todo lo que ya compartíamos con más cariño que antes. Sigue leyendo