Lógica

Círculos
diagramas Venn
elementos que no conforman lo especificado
venas que laten discordancias y encuentros tibios
no hay razón para el desconsuelo
la vida continua
por extraño que parezca
habrá una unión no calificada en el universo del discurso.
Edwards, Euler, Johntson, Karnaugh
nos sombrean en la página
y somos una negación booleana del presente.

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adioses -número indefinido 3

Tú no eres la invisible,
tú que has puesto sonrisa
a un pequeño paquete en envoltura.
Hoy no tengo nada que decir,
así lo digo.

No eres la que despido
numerados los intentos,
los rebeldes espejismos caprichosos.
Hoy no tengo nada que tocar,
así lo toco en el teclado.

La arena sigue tragando la espuma,
se moja en ella,
se abren poros,
despierto.
Hoy no tengo nada en que soñar,
cierro los ojos esperando el vacío.

Freud se volvió un Pavlov cualquiera,
la campana no saliva,
los perros no doblan, no tañen.
Todo es predecible en el juego del más fuerte.

Despedir las azucenas siempre es más fácil
desde el balcón de un piso impar.

adioses -número indefinido 2

No me describas nada
deja a la imaginación el lienzo
no me hagas bocetos de vidas transitivas
de botas negras
de batas blancas
de polen amarillo

No, no me dejes mensajes a tientas
deja a la piel el sentido
no me especules aciertos
de llamas incendiarias
de manos trotamundos
de besos con destino.

No, no llegues a mi puerta
con las manos vacías
con el espíritu enjaulado de ritos
con el cuerpo desnudo pero amarrado a lo vano
con la voz hecha un aparejo de silencio

que las noches acaban cuando aún está oscuro
que mi ritmo no es de batallas
que me rindo mejor ante lo sumiso
y el beso de despedida sabe mejor
si mi cuarto huele a azucenas.

adioses- número indefinido 1

No puedo despedir
barco que jamás llegó a puerto

sigo instalada en el andén
con la vista hecha neblina
algunas aves concurren que es inútil
absurdo

el puerto resiste el anegamiento de la marea
sube y baja la boya medidora del ímpetu
un olor anciano y desmembrado
transita el muelle, me golpea el vientre
el dedo meñique

trago aguas desde el aire
aguas destiladas en destierro
corrientes mansas y rebeldes sin remitente
insípidas de ti

saco la mano del bolsillo
leo aquel poema que no escribiste
habla de pétalos que no se lanzaron desde abanicos
del timbre que no se hundió bajo tu mano
de botones bien cosidos que permanecen en sus telas
y de un sostén vuelto camisa de fuerza.

Aixa Ardín Pauneto

Demasiado fuerte 3

No tengo conversaciones contigo.
Si me mareas,
te mareo con mi sexo para espantar tus palabras.
No tengo conversaciones en la cama,
ni antes ni después
no mezclo dinga con mandinga,
vino con cerveza
o el corazón con la piel.

Mis versos son disfraz y autoretrato engañoso.
No digo bien por donde vengo
ni adonde atisbo la luz.
Rebelde en mis dominios, sigilo tu nombre
para que corras y volverte espuma,
efímera y volátil.
Me presencio y regreso presurosa al silencio.
Me albergo en las sombras
con el único amor que te incluye.

Demasiado fuerte 2

“Las mujeres no hablan así” -Nemir Matos-Cintrón

No sólo soy una niña,
no me comporto.
Hablo como no hablan las mujeres.
Trago sorbos de mujeres cuando
tragar aún sigue sin estar de moda.
Me invento palabras que no existen,
especulaciones fantásticas,
mitos y ritos confabulados a mi antojo,
diosas subjetivas y postmodernas
que escriben en las paredes con fluvis,
que aprietan contra las paredes
y las destruyen
a son de disolutas embestidas.