Poema Liberado: Los poetas necesitamos más palabras

Los poetas necesitamos más palabras.

 

Los poetas necesitamos más palabras.

No nos dan las del trabajo

ni las de domingo.

No nos sirve para nada

otorinolaringólogo

o filantropía.

No nos son suficientes las del femenino

ni las del masculino

ni los sustantivos epicenos

ni los diccionarios.

Los sinónimos no se nos parecen

ni los antónimos se contradicen.

Cada palabra es

una sola,

sólo la que quisimos

o encontramos

como descubrimiento fatídico del destino.

 

El término curriculum vitae no rima con nada.

No produce ninguna melodía

un nematelminto alado,

a menos que tenga marca registrada

y se lo coma la masa como línea novecientos.

Necesitamos las palabras como pertrechos,

como fusiles al hombro para matar pesadillas.

¿Cómo lograr el requilorio si no podemos inventarlas?

¡Si es que necesitamos más palabras!

Más palabras para decir muerte

y para gritar gozo

o contar del retrechero amor

o de la diuturna soledad.

Los poetas necesitamos más palabras

que las que dicen en el noticiero de las seis

para nombrar el hambre del alma

y la resequedad de la dejadez.

guerra

democracia

colonia

escribirlas todas con letras minúsculas

y de alguna manera mezclarlas

y dejarlas morir,

las que sobran

las que son débiles

las que están passé.

Y mientras buscamos palabras en el armatoste de la lengua,

más vale que tengamos algo que decir,

algún relato de la melancolía,

un sufrimiento desesperado,

un ímpetu volcánico de lucha, indignación o vergüenza,

que las palabras no servirían de nada

si los poetas

acementamos el corazón.

 

 
Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una licencia Creative Commons Atribución 3.0 Puerto Rico.

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Para estos días mezquinos: Benedetti

El jubilado
por Mario Benedetti

El torturador
ya retirado
se sienta frente al mar
en los atardeceres

la gaviota planea
y a él le molesta un poco
una libertad
tan arbitraria

hay dos o tres barcos
que ocupan todo
el horizonte

quiere decir adiós
a esos que parten
pero de pronto
no sabe bien por qué
su mano
es
un muñón

Casi a ciegas

Quizás así se debe entrar al amor y al cine. Quizás solo con el mínimo de información es que las sutilezas de una historia no se ahogan en lo conocido o en lo anticipado. Confieso mi empeño en alejarme de las críticas que como un cliff note arruinan la sorpresa de un filme. Así entré ayer, casi a ciegas, a tres de las cuatro películas del primer día de la muestra del Puerto Rico Queer Filmfest.

A las dos comencé la degustación con El último verano de la boyita, de la directora Julia Solomonoff. En este filme de Argentina se muestran personajes pre-adolescentes con los que la directora maneja el tema de la identidad de género y la intersexualidad dentro de un marco de referencia temática de la familia latinoamericana y el machismo. Este drama se desarrolla con el sosiego rítmico característico del cine argentino que le concede al espectador familiarizarse con los personajes por una parte y sumergirse en la fotografía estilizada que nos ofrece Solomonoff. Los protagonistas Jorgelina y Mario crecen y se nos crecen en la pantalla con puntuales actuaciones que coinciden con el tono relajado y casi estoico del guión. Próxima presentación, lunes 15 de noviembre a las 7:00 pm.

El segundo largometraje de la tarde, Spider Lillies, dirigida por Zero Chou. Es un drama morboso y a la vez infantilizado, quizás porque se sumerge cíclicamente en los recuerdos de la infancia y adolescencia de las dos protagonistas, Jade y Takeko. Cada una de ellas resuelve tratar sus recuerdos de manera diferente, lo que redunda en el conflicto principal de la cinta, el recuerdo salva y a la vez condena. Otros elementos de la trama abonan a la ambientación y caracterización de los personajes dándole al público un una construcción no linear de estas dos jóvenes. Tanto las protagonistas como los personajes secundarios comparten algún componente de raridad o “quirckiness” que supera lo queer como el eje de identidad y sugiere una lectura alternativa a la gastada aceptación de la identidad sexual ante la presión de la sociedad. Ellas están llamadas a enfrentar sus propias limitaciones de carácter e historia personal dentro de una historia particularmente inusual. De ritmo a la vez lento y accidentado, es un filme que toca el tema del enamoramiento precoz, la culpa y la autogestión con que sobreviven las dos mujeres. Esta película no se volverá a presentar en la cartelera del festival.

El tercer largometraje es uno de los platos fuertes del festival, El Cónsul de Sodoma, del director y guionista Sigfrid Monleón. Me reservo el comentario para someterlo a ustedes con más calma, no sin antes exhortarles a que no dejen de ir a ver esta magnífica película, que no se la pierdan. Próxima presentación, sábado 13 de noviembre a las 7:00 pm.

Apertura del PR Queer Filmfest

Caribe gay, caribe fundamentalista, isla gay, isla fundamentalista.

Children of God fue la película que estrenó anoche el Queer Filmfestival de Puerto Rico. Un drama sobre las dinámicas de closet, racismo y religión en las Bahamas, dirigido por una hombre negro de Bahamas (Kareem Mortimer), con actores de Bahamas en una excelente producción de las Bahamas. La primera pregunta que me asalta es: cómo, de esas islas que le dan nombre al triángulo donde se pierden aviones y navíos, surge un cine tan maduro como el que se presenció anoche en la sala principal del cine Metro de Santurce. No es que no haya cine allí (lo que supe al final de la película, al observar las asociaciones de cine que endosaron la producción)  sino que jamás había llegado a mí cine de las Bahamas y esta oferta deja ver una calidad impresionante. El largometraje aborda el tema de los crímenes de odio desde una perspectiva caribeña que la convierte en un espeluznante reflejo de lo que también pasa aquí en Puerto Rico.

Quien sabe algo de historia LGBTT en el Caribe sabe que en varias ocasiones los fundamentalistas religiosos de las Bahamas se han opuesto al anclaje de cruceros fletados por agencias de viaje gay, como Atlantis y Olivia Cruises. La oposición incluía ataques a la entereza moral de las personas homosexuales en los medios y protestas y bloqueos en los muelles donde atracan estos cruceros. Mortimer comienza el drama posicionando a algunos de sus personajes en ese afán de limpiar los “demonios” de la homosexualidad y a otros tratando de vivir con las consecuencias culturales y personales que estas caserías de brujas fomentan. Las actuaciones del  elenco son de calidad y le permiten al público acercarse a sus historias por la honestidad y limpieza performativa que la directora extrae de ell@s. Los temas de racismo, fundamentalismo religioso, crímenes de odio, identidad y el Caribe son manejados con destreza tanto en la actuación como en la trama.

El ritmo del desarrollo fluyó con la parsimonia tan característica del trópico. Lo que llevó a comentarios sobre que la película era lenta. Sin embargo, una mirada comparativa al estilo de otros cines como el de Argentina o Uruguay (como por ejemplo la excelente cinta El gigante, de Adrián Biniez) o el cine japonés de Kirosawa me lleva a concluir que el ritmo sí es relajado pero lento, no creo.  Lo que sí se supo por comentarios de la audiencia es que el sexo se tarda en llegar, esto por las exclamaciones de “por fin” que se escucharon en la sala al comenzar la escueta escena de sexo entre los protagonistas. Bueno, que es un queer filmfest vamos.

Visualmente la película es de muy buena calidad fotográfica con una predominancia de los marcos cerrados que enfocan la construcción de los personajes. El entorno tropical pasa a un segundo plano, no que ello signifique que no se aprecien excelentes tomas de paisajes y bellezas naturales. En cuanto al sonido, también fue manejado cuidadosamente lo que permitió que se entendiera con poca dificultad el dialogo en un inglés con acento de Bahamas sin subtítulos ni captions.

Algunos detalles de la trama se quedan como que en el aire, particularmente cuatro personajes, el pastor, su esposa y su hijo, y el padre del protagonista. Sin embargo esto no afecta la trama principal.  Alguien me comentó a la salida, “es que estaban pasando demasiadas cosas y nadie iba para ningún lado”  a lo que contesté “¿Qué mejor metáfora de la isla que esa? Aquí nos pasa exactamente igual, pasan demasiadas cosas y no vamos para ningún lado” .

Children of God: Recomendada. Se presenta* el lunes, 15 de noviembre a las 9:00 pm en el cine Metro de Caribbean Cinemas.

*sujeto a cambios.  Confirme con el calendario de presentaciones en la página del festival http://www.puertoricoqueerfilmfest.com/

Pequeñas verdades: Allá

Allá

por Aixa Ardín Pauneto

 
Más allá del cuerpo y su acción,

del dolor de conocer la distancia,

de la entrega del enamorado,

más allá.

 

Aún más allá del sentimiento, de la emoción y su eco

que sobrepasan por mucho al cuerpo y su acción,

que sobrepasan el reconocer la distancia,

que sobrepasan la entrega,

aún más allá.

 

En lo más lejos, allá en las palabras, el signo, la idea,

en los sinónimos,

en lo que parece y no es,

en lo que se dice y no se piensa,

en lo que se piensa y no se siente,

en lo que se escribe y es sólo cuento,

allá nace la poesía.

 

Leerla acá siempre me ha parecido una injusticia.

Palabras de una poeta libanesa rebelde

Llevo varios días pensando en el concepto de rebeldía. En como hay gente que se jactan no rebeldes y lo son todo el tiempo. Son los mismos que tienen una visión negativa de la rebelión y lo igualan a violencia, a falta de amor, a falta de carácter. De ese tipo de personas hay muchas pero su argumento no tiene necesariamente que ver con la palabra rebeldía como tal sino en su falta de capacidad para verse en el espejo, falta de consciencia del yo o peor aún la falta de entender conceptos en general.  En realidad pensar en “rebeldía” y en la gente que considero o se consideran así mismas rebeldes es un ejercicio que indaga sobre lo positivo que trae consigo oponerse a lo establecido, ya sea por injusto o excluyente, a negarse a callar ante las mordazas o a la mera valentía de decir lo que se piensa.

Decir, escribir, expresar lo que se piensa y siente tiene consecuencias. Lo dicho, escrito y expresado se separa inevitablemente de la intención de quien expresa, toma vida propia. Como escritora, demás he tenido que lidiar con mis propias fallas al comunicar y con las consideraciones impuestas por quienes leen lo que escribo. Es grato creerme la fantasía que albergo de que lo que quise decir en algún poema o escrito es lo que interpreta mi audiencia. Not likely. Sin embargo, sí quiero pensar como cierto y verdadero que al menos el tono de los poemas se interpretan de manera correcta. Mi trabajo poético es uno muy personal y a la vez ficticio. Tomo de mi alrededor cosas que agiganto bajo la lupa del lenguaje, del pensamiento llevado a límites y extremos que no necesariamente favorezco o apoyo. Mi trabajo poético es también uno de empatía y rebeldía, de fervor, de entrega y más que nada sobre cambio. Ya sea que mis palabras traigan un tema a discusión donde no se hubiera hablado nunca de eso, o que traiga a relucir para el lector un sentimiento con el que se identifica o que recién descubre, significa que he logrado mi objetivo. Sé que el lograr ese objetivo es de alcance limitado, por eso le he perdido el miedo a la mal-interpretación, como le he perdido el miedo a tantas otras cosas. La rebeldía en mis poemas jamás es una mal-interpretación.

Y por fin llego a lo que traigo hoy con el título de este artículo, la revista Jasad publicada por la poeta libanesa Joumana Haddad. Una revista de tema erótico publicada por una mujer árabe y escrita por mujeres árabes. El link lo extraigo del blog Vul:vátic*s de la compañera poeta Yarisa Colón. Enfatizo de la entrevista las siguientes citas.

“I think we underestimate the power of the Church. There is a lot of discrimination in the Church and I talk about it in the book,” she tells the BBC.

“Christianity, as far as I am concerned, is not that different from Islam.

“I’m convinced that religion in general is one of the worst enemies of women’s emancipation,” she adds.

Joumana Haddad

Joumana, una mujer rebelde, de esas dignas de admirar y emular, publica esta revista con una rebeldía consciente y militante. Me pareció muy interesante su postura de no permitir colaboraciones bajo seudónimos en su revista. Quien colabora en ella o somete su trabajo para consideración editorial tiene que asumir y compartir esa rebeldía y ese gran valor que es no dejarse intimidar hacia el silencio o la invisibilidad.