new leaf

Bring on  the air of ideas

breath   smell    how nothing stinks

past success is not for basking

for the dichotomy of do and don’t died happily

died of threat and misgivings into a ready grave

let us pay attention and not skitter

brightly get over the versions

and emphatically remember the discourse of peril deserved

continue the diverted path away from diversion

away

away into the other side of the fence

Loco amor

Era verano del 87 y permanecía en Mayaguez tomando una clase de matemática finita mientras lidiaba con mi primer año de salir del closet. Yo vivía en la calle de Diego en un apartamento espacioso de dos cuartos que compartía con una jamona super nerd, una estudiante de enfermería más nerd todavía y Celena.  Las nerd dormían en el otro cuarto y como era verano y Celena no estaba, Leyda le había rentado su cama en nuestro cuarto. Leyda era mayor que yo, tenía amigas y amigos gay y disfrutábamos mucho de reír camino a Leguizamo y dando vueltas por Miradero en el carro. Cuando le dije que era lesbiana no le importó, no cambió nuestra amistad en nada y seguimos gozando de todo lo que ya compartíamos con más cariño que antes. Sigue leyendo

Poeta invitado: Edward Thomas

EL PUENTE

Hoy vengo desde lejos:
sobre un extraño puente, solo,
recordando amigos, viejos amigos,
descanso, sin sonrisa y sin lamento,
tal y como ellos me recuerdan sin sonrisa y sin lamento.

Todos quedan atrás, los amables
y los antipáticos también, esta noche
no son más que un sueño. El arroyo
discurre suave y sin embargo ahoga al Pasado,
el arroyo oscuramente iluminado ha ahogado al Pasado
y al Futuro.

Ningún viajero ha descansado más bendecido
que este breve momento entre
dos vidas, cuando las primeras luces de la noche
y las sombras esconden lo que nunca fue,
cosas más buenas, hermosas y queridas de lo que
han sido y serán.

* Poesía completa. Edward Thomas. Traducción e introducción de Ben Clark. Editorial Linteo.

Poema Liberado: Los poetas necesitamos más palabras

Los poetas necesitamos más palabras.

 

Los poetas necesitamos más palabras.

No nos dan las del trabajo

ni las de domingo.

No nos sirve para nada

otorinolaringólogo

o filantropía.

No nos son suficientes las del femenino

ni las del masculino

ni los sustantivos epicenos

ni los diccionarios.

Los sinónimos no se nos parecen

ni los antónimos se contradicen.

Cada palabra es

una sola,

sólo la que quisimos

o encontramos

como descubrimiento fatídico del destino.

 

El término curriculum vitae no rima con nada.

No produce ninguna melodía

un nematelminto alado,

a menos que tenga marca registrada

y se lo coma la masa como línea novecientos.

Necesitamos las palabras como pertrechos,

como fusiles al hombro para matar pesadillas.

¿Cómo lograr el requilorio si no podemos inventarlas?

¡Si es que necesitamos más palabras!

Más palabras para decir muerte

y para gritar gozo

o contar del retrechero amor

o de la diuturna soledad.

Los poetas necesitamos más palabras

que las que dicen en el noticiero de las seis

para nombrar el hambre del alma

y la resequedad de la dejadez.

guerra

democracia

colonia

escribirlas todas con letras minúsculas

y de alguna manera mezclarlas

y dejarlas morir,

las que sobran

las que son débiles

las que están passé.

Y mientras buscamos palabras en el armatoste de la lengua,

más vale que tengamos algo que decir,

algún relato de la melancolía,

un sufrimiento desesperado,

un ímpetu volcánico de lucha, indignación o vergüenza,

que las palabras no servirían de nada

si los poetas

acementamos el corazón.

 

 
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